Autor: Ignacio Ramonet
Font: Le Monde Diplomatique
.
Así que para mal de la arrogante Europa, se ha producido lo inimaginable: en un impulso de orgullo y rebelión, África, a la que muchos creían sometida a fuerza de empobrecimiento, ha dicho que no. No a la camisa de fuerza de los "Acuerdos de Asociación Económica" (APE, según sus siglas en francés). No a la liberalización salvaje de los intercambios comerciales. No a esos últimos avatares del Pacto colonial.
Ha sucedido en Lisboa, el pasado mes de diciembre, con ocasión de la Segunda Cumbre de la Unión Europea y África, cuyo principal objetivo era obligar a los países africanos a firmar nuevos tratados comerciales (los famosos APE) antes del 31 de diciembre de 2007, en aplicación de la Convención de Cotonú (junio de 2000) que prevé el fin de los acuerdos de Lomé (1975). Según estos acuerdos las mercancías procedentes de las antiguas colonias de África (y del Caribe y el Pacífico) entran en la Unión Europea prácticamente sin derechos de aduana, con excepción de los productos importantes para los productores europeos como el azúcar, la carne y el plátano. La Organización Mundial del Comercio (OMC) había exigido el desmantelamiento de estas relaciones preferenciales, o bien su reemplazo por acuerdos comerciales fundados en la reciprocidad (1) -único medio, según la OMC, de preservar la diferencia de tratamiento a favor de los países africanos. La Unión Europea se inclinó por la segunda opción, el libre cambio integral enmascarado bajo el nombre de "Acuerdos de Asociación Económica".
En otras palabras, lo que los Veintisiete exigen de los países de África (y de los del Caribe y el Pacífico) (2) es que acepten dejar entrar en sus mercados las exportaciones (mercancías y servicios) de la Unión Europea sin derechos de aduana.
El presidente senegalés, Abdoulaye Wade, denunció esta coacción y se negó a firmar. El presidente de Sudáfrica, Thabo M'Beki, lo apoyó de inmediato. Siguiendo esa línea, Namibia también tomó la valerosa decisión de no firmar, a pesar de que un aumento en los derechos aduaneros de la Unión Europea sobre su carne bovina marcaría el final de sus exportaciones y la muerte de ese filón. Incluso el presidente Nicolas Sarkozy, que sin embargo tuvo expresiones muy desafortunadas en Dakar en julio de 2007 (3), aportó su apoyo a los países más opuestos a esos tratados leoninos: "Estoy a favor de la globalización, a favor de la libertad, declaró, pero no a favor de la expoliación de países que por otra parte ya no tienen nada" (4).
Esta rebelión contra los APE, que al sur del Sáhara suscitan una enorme ola de inquietud popular y una intensa movilización de los movimientos sociales y las organizaciones sindicales, surtió efecto. La Cumbre concluyó con la constatación de su fracaso. José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, se vio obligado a ceder y aceptar la reivindicación de los países africanos de proseguir el debate. Se comprometió a reanudar las negociaciones en el próximo mes de febrero.
Esta victoria crucial de África es un signo suplementario del momento favorable que atraviesa el continente. En el curso de los últimos años, se han terminado los conflictos más mortíferos (sólo quedan los de Darfur, Somalia y el este del Congo) y se han consolidado los avances democráticos. Las economías siguen prosperando, dirigidas por una nueva generación de jóvenes dirigentes, aunque persisten las desigualdades sociales.
Por último, otra baza: la presencia de China, que al invertir masivamente, está a punto de suplantar a la Unión Europea como principal proveedor del continente africano, y que además a partir de 2010 podría convertirse en su primer cliente, superando a Estados Unidos. Atrás queda el tiempo en que Europa podía imponer programas ruinosos de ajuste estructural. Ahora África se resiste. Tanto mejor.
Notas:
(1) Véase Alternatives économiques , París, diciembre de 2007.
(2) El 16 de diciembre de 2007, los países del Caribe aceptaron firmar un Acuerdo de Asociación Económica con la Unión Europea.
(3) En su discurso en la Universidad de Dakar el 26 de julio de 2007 Sarkozy había declarado: "El drama de África es que el hombre africano no ha entrado bastante en la historia (...) nunca se lanza hacia el futuro". Véase Anne-Cécile Robert, "Discurso controvertido sobre África", en Le Monde diplomatique , edición española, septiembre de 2007.
(4) Le Monde , 15 de diciembre de 2007.
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Le Monde diplomatique. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Le Monde diplomatique. Mostrar tots els missatges
divendres, 25 de gener del 2008
dijous, 27 de desembre del 2007
Pakistán
Autor: Ignacio Ramonet
Font: Le mode diplomatic
.
La “guerra contra el terrorismo internacional” posterior a los atentados del 11 de septiembre ha provocado ondas de inestabilidad en el Próximo y Medio Oriente que no dejan de convulsionar a nuevos países. Cronológicamente, el último es Pakistán.Cincuenta meses después de la toma de Bagdad, el panorama geopolítico regional resulta desolador. Al atolladero militar se suma una catarata de desastres diplomáticos. Pero el riesgo terrorista no se ha reducido, contrariamente al objetivo declarado de Washington. Ningún conflicto se ha resuelto: ni el de Israel-Palestina, ni el del Líbano, ni el de Somalia. En Irak, pese a la presencia de unos 165.000 militares estadounidenses, las perspectivas parecen siempre igualmente inciertas. La vida cotidiana sigue siendo un infierno para los civiles. Se suceden los atentados mortales. Por añadidura, ha surgido una nueva tensión en la frontera entre Turquía y el Kurdistán iraquí, donde podrían enfrentarse dos aliados de Estados Unidos.
Otra paradoja es que las intervenciones estadounidenses han surtido el efecto de liberar a Irán -”el peor enemigo de Estados Unidos”- de dos grandes adversarios: el régimen baasista de Irak, y el de los talibanes en Afganistán. Pocas veces un rival aportó tantos beneficios a su principal enemigo… Lo cual ha permitido a Teherán concentrarse en su programa nuclear, suscitando los peores miedos. Estados Unidos e Israel amenazan ahora con bombardear las instalaciones atómicas iraníes. Lo que sumaría caos al gran caos regional, y acarrearía alzas de precios del petróleo insoportables para muchas economías.
En Afganistán las fuerzas de la OTAN están a la defensiva. Estados Unidos tiene destinados allí a más de quince mil efectivos, y reclama a sus aliados el envío de tropas suplementarias. Como los talibanes han retomado la iniciativa, se multiplican los atentados suicidas, y se incrementan el cultivo de la adormidera y la exportación de opio. La reconstrucción se demora y las instituciones “democráticas” se debilitan. Controladas por “señores de la guerra”, las provincias se distancian cada vez más del Gobierno de Kabul. “Si nos vamos, Hamid Karzai [presidente de Afganistán] no aguanta ni diez días”, admite un diplomático occidental (1).
En este contexto político tan inestable, uno de los apoyos más sólidos del presidente George W. Bush en la región acaba de fallar en Pakistán. La proclamación del estado de sitio en Islamabad el pasado 3 de noviembre por el general Pervez Musharraf es en efecto una grave admisión de su debilidad, y ha desatado la alerta roja en Washington.
A finales de 2001, bajo la amenaza de ver a su país vitrificado por un ataque nuclear masivo, según él mismo refirió, Estados Unidos incorporó apresuradamente al general Musharraf, ya responsable de un golpe de Estado en 1999, a la guerra contra el régimen de los talibanes y contra las bases afganas de Al Qaeda. El Gobierno de Bush simulaba no percibir la contradicción implícita en el hecho de aliarse con un dictador para “instaurar la democracia” en Afganistán.
Esta alianza otorgaba a Musharraf un certificado de respetabilidad internacional, como asimismo 11.000 millones de dólares para equipar mejor su ejército y sus fuerzas de represión. Con 167 millones de habitantes, Pakistán es el único Estado musulmán que posee un arma atómica y puede lanzarla a 2.500 kilómetros gracias a misiles de largo alcance. Estos datos le dan una importancia estratégica tanto mayor cuanto que está situado dentro del “foco perturbador” del mundo y en el linde con las crisis afgana, iraní y de Oriente Próximo.
El terror en Washington y otras cancillerías es que los islamistas pakistaníes, aliados con los talibanes, terminen por tomar las riendas del Estado y se apoderen del arma atómica. Detestado por el poder judicial, el general Musharraf acaba de silenciar a los principales medios de comunicación y se ha enfrentado con los principales partidos de oposición, el de Nawaz Sharif y el de Benazir Bhutto. Su impopularidad hace de él, pese a las apariencias, el eslabón débil del sistema político. De manera que el objetivo de la diplomacia de Estados Unidos es sustituirlo, a corto o medio plazo. No por la señora Bhutto ni por Sharif, quienes en el mejor de los casos servirán para operar un cambio “democrático”, sino por otro hombre fuerte, tal vez el general Ashfaq Kyani. A quien los estadounidenses manejan a su antojo.
Otra paradoja es que las intervenciones estadounidenses han surtido el efecto de liberar a Irán -”el peor enemigo de Estados Unidos”- de dos grandes adversarios: el régimen baasista de Irak, y el de los talibanes en Afganistán. Pocas veces un rival aportó tantos beneficios a su principal enemigo… Lo cual ha permitido a Teherán concentrarse en su programa nuclear, suscitando los peores miedos. Estados Unidos e Israel amenazan ahora con bombardear las instalaciones atómicas iraníes. Lo que sumaría caos al gran caos regional, y acarrearía alzas de precios del petróleo insoportables para muchas economías.
En Afganistán las fuerzas de la OTAN están a la defensiva. Estados Unidos tiene destinados allí a más de quince mil efectivos, y reclama a sus aliados el envío de tropas suplementarias. Como los talibanes han retomado la iniciativa, se multiplican los atentados suicidas, y se incrementan el cultivo de la adormidera y la exportación de opio. La reconstrucción se demora y las instituciones “democráticas” se debilitan. Controladas por “señores de la guerra”, las provincias se distancian cada vez más del Gobierno de Kabul. “Si nos vamos, Hamid Karzai [presidente de Afganistán] no aguanta ni diez días”, admite un diplomático occidental (1).
En este contexto político tan inestable, uno de los apoyos más sólidos del presidente George W. Bush en la región acaba de fallar en Pakistán. La proclamación del estado de sitio en Islamabad el pasado 3 de noviembre por el general Pervez Musharraf es en efecto una grave admisión de su debilidad, y ha desatado la alerta roja en Washington.
A finales de 2001, bajo la amenaza de ver a su país vitrificado por un ataque nuclear masivo, según él mismo refirió, Estados Unidos incorporó apresuradamente al general Musharraf, ya responsable de un golpe de Estado en 1999, a la guerra contra el régimen de los talibanes y contra las bases afganas de Al Qaeda. El Gobierno de Bush simulaba no percibir la contradicción implícita en el hecho de aliarse con un dictador para “instaurar la democracia” en Afganistán.
Esta alianza otorgaba a Musharraf un certificado de respetabilidad internacional, como asimismo 11.000 millones de dólares para equipar mejor su ejército y sus fuerzas de represión. Con 167 millones de habitantes, Pakistán es el único Estado musulmán que posee un arma atómica y puede lanzarla a 2.500 kilómetros gracias a misiles de largo alcance. Estos datos le dan una importancia estratégica tanto mayor cuanto que está situado dentro del “foco perturbador” del mundo y en el linde con las crisis afgana, iraní y de Oriente Próximo.
El terror en Washington y otras cancillerías es que los islamistas pakistaníes, aliados con los talibanes, terminen por tomar las riendas del Estado y se apoderen del arma atómica. Detestado por el poder judicial, el general Musharraf acaba de silenciar a los principales medios de comunicación y se ha enfrentado con los principales partidos de oposición, el de Nawaz Sharif y el de Benazir Bhutto. Su impopularidad hace de él, pese a las apariencias, el eslabón débil del sistema político. De manera que el objetivo de la diplomacia de Estados Unidos es sustituirlo, a corto o medio plazo. No por la señora Bhutto ni por Sharif, quienes en el mejor de los casos servirán para operar un cambio “democrático”, sino por otro hombre fuerte, tal vez el general Ashfaq Kyani. A quien los estadounidenses manejan a su antojo.
Notas:(1) El País , Madrid, 25 de octubre de 2007.
dimecres, 7 de novembre del 2007
Nuevo capitalismo
Autor: Ignacio Ramonet
Font: Le Monde Diplomatique
Font: Le Monde Diplomatique
Al tiempo que el discurso crítico -llamado en otro tiempo altermundialista- contra el horror económico se enreda y se vuelve repentinamente inaudible, se instala un nuevo capitalismo, todavía más brutal y conquistador. Es el de una nueva categoría de fondos buitre, los private equities , fondos de inversión rapaces con apetito de ogro que disponen de capitales colosales (1). El gran público no conoce bien los nombres de estos titanes: The Carlyle Group, KKR, The Blackstone Group, Colony Capital, Apollo Management, Partners Cerberus, Starwood Capital, Texas Pacific Group, Wendel, Eurazeo. Y al abrigo de esta discreción se aprestan a apoderarse de la economía mundial. En cuatro años, de 2002 a 2006, el monto de los capitales reunidos por estos fondos de inversión, que recogen dinero de los bancos, de las empresas de seguros, de los fondos de pensiones y de los bienes de particulares muy ricos, pasó de 94.000 millones de euros a 358.000 millones. Su capacidad financiera es fenomenal, supera los 1.100 millardos de euros. No hay quien se les resista. El año pasado en Estados Unidos los principales private equities invirtieron alrededor de 290.000 millones de euros en compra de empresas, y más de 220.000 millones sólo en el curso del primer semestre de 2007, haciéndose así con el control de 8.000 empresas... Ya un asalariado estadounidense de cada cuatro, y un asalariado francés de cada doce, trabaja para estos mastodontes (2). Después del Reino Unido y Estados Unidos, Francia es el principal blanco. El año pasado se apoderaron de 400 empresas (por una suma de 10.000 millones de euros) y administran ya más de 1.600. Marcas muy conocidas, como Picard Surgelés, Dim, los restaurantes Quick, Buffalo Grill, Páginas Amarillas, Allociné o Afflelou, se encuentran bajo el control de los private equities , casi siempre anglosajones, que ahora planean sobre gigantes del CAC 40 (3). El fenómeno de estos fondos rapaces surgió hace quince años, pero estimulado por créditos baratos y a favor de la creación de instrumentos financieros cada vez más sofisticados, cobró en los últimos tiempos una dimensión preocupante. El principio es simple: un club de inversores afortunados decide comprar empresas a las que inmediatamente después administra de manera privada, lejos de la Bolsa y sus normas coactivas, y sin tener que rendir cuentas a accionistas puntillosos (3). La idea es eludir los principios mismos de la ética del capitalismo apostando exclusivamente a las leyes de la jungla. Concretamente, las cosas suceden así, según la explicación de dos especialistas: "Para adquirir una empresa que vale 100, el fondo pone 30 de su bolsillo (se trata de un porcentaje promedio) y pide prestados 70 a los bancos, aprovechando tasas de interés muy bajas. Durante tres o cuatro años reorganiza la empresa con los administradores que tenía, racionaliza la producción, desarrolla actividades y capta toda o parte de las ganancias para pagar los intereses... de su propia deuda. Después de lo cual, revende la empresa a 200, por lo general a otro fondo que hará lo mismo. Una vez devueltos los 70 pedidos en préstamo, le quedan 130 en el bolsillo, por una puesta inicial de 30, es decir, más del 300% de tasa de retorno sobre inversiones en cuatro años. ¿Quién da más? (4). Mientras personalmente ganan fortunas demenciales, los dirigentes de estos fondos practican sin escrúpulo los cuatro grandes principios de la racionalización de las empresas: reducir el empleo, comprimir los salarios, aumentar los ritmos y deslocalizar. Alentados en esto por las autoridades públicas, que como hoy en Francia sueñan con "modernizar" el aparato de producción. Y en perjuicio de los sindicatos que ponen el grito en el cielo y denuncian el fin del contrato social. Había quienes creían que con la globalización el capitalismo se daría finalmente por satisfecho. Ahora vemos que su voracidad parece sin límites. ¿Hasta cuándo? Notas: (1) Véase Frederic Lordon, "El mundo, rehén de las finanzas", en Le Monde diplomatique , edición española, septiembre de 2007. (2) Véase Sandrine Trouvelot y Philippe Eliakim, "Les fonds d'investissement, nouveaux maîtres du capitalisme mondial", Capital , París, julio de 2007. (3) Cotation Assistée en Continu. Índice bursátil francés. Es una medida ponderada según la capitalización de los cuarenta valores más significativos de entre las 100 mayores empresas negociadas en la Bolsa de París. (4) Véase Philippe Boulet-Gercourt, "Le retour des rapaces", Le Nouvel Observateur , París, 19 de julio de 2007. (5) Véase Capital, op. cit.
dijous, 6 de setembre del 2007
Els marroquins tornen al país a bord del “Marrakech Express”
Autor: Pierre Daum
Font: Le monde diplomatique
Centenars de milers de famílies d’immigrants marroquins tornen cada any a l’estiu “al país”. Algunes ho fan per mar, en un dels vaixells de la línia Sète-Tànger. Per elles, les trenta sis hores de travessa representen un moment important a on cadascú es pregunta sobre el sentit que ha pres la seva vida, - el seu Mektoub. Els vaixells, sempre abarrotats de gent, dibuixen un paisatge a on la immigració es forma a partir d’una gran diversitat, lluny de tota imatge generalitzadora d’una pretesa “comunitat magrebina”.
Per l’enviat especial PIERRE DAUM
Periodista.
Els eixos grinyolen, els tubs d’escapament raspen el terra i nombroses galeries cobertes per un munt d’objectes sota tendals blaus i verds. Què hi amaguen? “Neveres, bicicletes, rentadores, escales, carretes... un munt d’eines comprades en mercats de segona mà, que els francesos llencen un cop deixen de funcionar, però que nosaltres no dubtem en reparar”, segons Samia, una jove economista d’Agadir que torna de lluna de mel a França. “Per nosaltres, els marroquins del Marroc, és sempre un prestigi tenir un familiar que treballa a França. Es un orgull de cara als nostres veïns quan arriba amb el seu cotxe carregat davant de casa, al poble”, afegeix el seu marit.Dimecres 4 de juliol, dia de grans sortides. Des de la matinada, cotxes i furgonetes amb matrícules majoritàriament franceses, però també belgues, holandeses, italianes i alemanyes, s’alineen sensatament al pàrquing del port de Sète. Tots duen el maleter carregat fins al capdamunt. L’última furgoneta aconsegueix entrar a l’interior del ferry a les 18:45. Aleshores es deslliguen les gruixudes cordes d’amarrament i les hèlices alcen un llot marronós de les profunditats del petit port de Sète (1). El Marrakech Express arrenca, finalment, després de tres quarts d’hora de retard.La travessa hauria de durar 36 hores, sortint al vespre, passant el dia sencer a la mar i una segona nit a bord. L’arribada a Tànger està prevista l’endemà passat pel matí.Els rellotges marquen les 17:45 a bord, una hora estranya comptant que són les 16:45 a Tànger i les 18:45 a França. Entre una i dues hores de diferència, horari incert entre Europa i l’Àfrica.. La canalla corre excitada descobrint el vaixell i els seus múltiples amagatalls. El Marrakech Express va absolutament abarrotat en la travessa del 4 de juliol; impossible trobar una sola plaça des de finals de març per aquesta data, igual que per les següents del mes de juliol. El mes d’agost ja no hi queda cap plaça pel sentit contrari. Naima s’asseu a la “Medina”, una de les dues sales de què disposa el vaixell, després d’haver deixat l’equipatge a la cabina. El mar està tranquil i la brisa refresca l’aire d’aquesta càlida jornada. Es posa a mirar distretament una emissió del tipus “La Nova Estrella” que la cadena marroquina 2M difon via satèl·lit, en la qual els presentadors parlen francès i àrab indiferentment, com els joves cantants, i a més a més amb anglès. “Està bé que també parlin francès perquè no entenc gairebé res en àrab”, assenyala aquesta versallesa de 32 anys, nascuda a França i de pares marroquins. I afegeix que “com cada estiu des de fa 32 anys, tornem a casa nostra amb la meva família. Pera mi tornar a casa vol dir tornar amb la família i tornar al Marroc. Meitat i meitat. Sóc les dues coses; tant francesa com marroquina. M’he adaptat bé a França, contràriament al que es pot pensar. En realitat, sóc d’origen bereber, tot i que personalment em sento àrab. I quan em refereixo a àrab, incloc tots els països orientals”.Coneix la diferència entre àrabs i berebers? “No, francament mai m’ho he preguntat”. Un home s’aproxima amb un calorós somriure amagat darrere uns bigotis grisós meticulosament tallat. És el pare de la Naima, originari de Beni Mellal, tot i que va arribar a França l’any 1966. Va començar sent obrer en una fàbrica química, passant després a treballar en fàbriques de pintures. Actualment treballa en la producció de la mostassa “Maille” a Dijon. Explica a la seva filla que “els veritables habitants del Marroc són els berebers, repartits en tres categories: els del Souss, els del Rif i els de l’Atlas. Els àrabs van venir posteriorment”. Va emigrar perquè “el 1956, quan França va desdir-se’n del Marroc, el país començava una nova etapa des de zero, sense executius, sense indústria, sense carreteres... A casa érem cinc nens i els meus pares no tenien mitjans. El nostre pare ens va dir: «la porta està oberta», i a França no faltava feina...”.Naima va votar a Frannçois Bayrou a la primera volta i a Ségolène Royal a la segona. “Però estic contenta que Sarkozy sigui President! Si parlem sobre els reincidents, per exemple, ja siguin majors o menors, estan condemnats igual. Ja em sembla bé!”. Quant al seu pare, no ha sol·licitat mai una demanda de nacionalització. “Estic bé tal i com estic; treballo, pago els meus impostos i sóc vice-president d’una associació. Però no voto. En canvi, he animat els meus fills a confiar en ells. Tinc inclús una filla que és consellera municipal!”, comenta. Naima és funcionària de policia. Un dels seus germans és un executiu de l’empresa Orange; un altre, educador esportiu, i una germana seva és infermera... “Tots hem rebut una bona educació. Cal acabar amb les barreges; els drogats, els delinqüents, els cotxes cremats... tot això és un problema dels pares!”.En canvi, el seu pare no està hi totalment d’acord. “Hi ha també un problema legislatiu. Tinc un amic que va pegar la seva filla de 14 anys perquè havia robat 30 francs. Quan va arribar a casa, va agafar el cinturó i l’hi va clavar una bona pallissa. Què va fer la justícia? La va condemnar a 18 mesos de presó! Com preteneu que els pares eduquin als seus fills si se’ls condemna quan se’ls castiga?”.El vespre va caïent a l’horitzó. A les 19:30 (hora del vaixell), una veu femenina convida els passatgers de la classe “confort” a anar a la sala del restaurant. Els passatgers es divideixen en dues categories diferents; els de la classe “confort” i els de la classe “turisme”. Els primers s’allotgen en cabines amb ulls de bou per a dues o quatre persones i van a sopar al restaurant on hi ha servents i estovalles de cotó. Els segons dormen en cabines de quatre sense ull de bou, o pitjor, a la sala “Pullman”, en butaques reclinables. Quant als menjars, s’han de comformar amb la cafeteria i amb plats lleugerament greixosos. Homes i dones sempre estan separats, sigui quina sigui la cabina, excepte si la família ha pagat pels quatre llits.El responsable de sala situa Stéphane, la seva dona Chadia i el seu fill Enzo a la taula 27. Ella, gran marroquina de cara tímida malgrat els seus cabells rossos destenyits i una samarreta extremament escotada, menja poc. Stéphane, jove bomber de la Costa Blava, explica que van al Marroc cada any des que es van casar fa deu anys. “És un veritable plaer”. “Els àrabs del Marroc no tenen res a veure amb els àrabs dels suburbis; són respectuosos”, diu en veu baixa. Parlant de política comenta: “estic content que Sarko hagi sortit elegit, a condició que compleixi les seves promeses. Tinc companys que són racistes i que voten en Le Pen, però això no m’impedeix convidar-los a casa”. En canvi, “a mi no m’agrada”, opina Chadia, “estic d’acord en netejar els suburbis. Però no m’oblido que sóc àrab”.Els passatgers es van preparant per dormir. Els de la sala “Pullman” estenen matalassos i llençols a terra, entre files de butaques i de passadissos propers. Un home aprofita per fer algunes fotos d’aquests migrants atapeïts els uns contra els altres, abrigats amb llençols bigarrats, quan tothom dorm. Un agent del vaixell s’interposa de seguida, explicant que està prohibit fotografiar als passatgers. “Bestieses!”, diu Hamid (2), un altre membre de l’equipatge. “La veritat és que la Comanav, [la companyia que capitaneja el vaixell] pretén donar la imatge d’una societat pública al servei dels MRE [marroquins residents a l’estranger]. No vol que se sàpiga de quina manera tracta als seus compatriotes”.Dijous, 5 de juliol. El dia va passant tranquil·lament al ritme dels menjars. Un grup d’adolescents vinguts dels quatre racons de França es va conèixer el vespre en la sala “Kasbah”, transformada en discoteca. “No valia res, no hi havia ningú”, sospira Nadia, de 19 anys i originària de la Moselle, de Berhen-lès-Forbach. “Però aquesta nit, ja ho veureu, us ho ben juro!”. Desborda energia. Treballa com a dona de neteja en una fàbrica a Alemanya, de l’altra costat de la frontera. A la tornada vol reemprendre els estudis, per tal de “deixar aquesta feina de merda”.Nadia, tot i nascuda a França, també parla àrab i bereber perfectament. “Aquest any volia anar a Sicília amb els meus amics. Però la meva mare em va dir: «Gem'hi balizteq, radyin al maghrib, ou baraka men sdah!»”. La traducció ve a dir: “Vés a preparar la teva maleta, marxem al Marroc. I deixa’t de bestieses!”. “Els francesos celebren cada any el Nadal; nosaltres, cada any, anem al Marroc!”, diu Salima, de 15 anys i nascuda a Corsa, esclatant de riure.Farid, de 18 anys, acaba de finalitzar la sel·lectivitat a Port-Saint-Louis-du-Rhône. “El meu problema és que els meus pares no m’han parlat mai en àrab. Aleshores, quan estic al Marroc de vacances, ho passo malament”. “És pitjor que això”, comenta Issam, de 21 anys, educat al Marroc fins els 14 anys per la seva mare, i després a l’Isère, pel seu pare, conductor de grues des de fa 45 anys. “Un estiu vaig tornar al barri on vaig créixer, un barri molt pobre de Fes. Al girar un carrer, un tio em treu un ganivet de cuina i em diu que li doni la bossa i la samarreta. Li ho dono i li dic: «Essrine, no em reconeixes? Sóc jo, Issam, vam jugar a futbol durant deu anys al carrer del costat». De cop i volta, aquest vell amic de barri em reconeix, deixa anar el ganivet i les meves coses i es posa a plorar.”Una bona part dels passatgers es reuneixen al pont del darrere, en el qual s’hi ha instal·lat el jovent. Un bar modest ofereix tes de menta massa infusionats i cerveses ben fresques (a tres euros l’ampolla). La música cridanera s’escapa pels altaveus sota un sol aclaparador. Aleshores surt un tema ineludible: les relacions entre noies i nois. “No sóc racista, però francament, m’atrauen els àrabs. Ja he sortit amb un francès, però no és la mateixa cosa. El francès no t’entén. Sempre et pregunta per què cal amagar-se”, comenta Nadia. Leila, una jove de 16 anys resident a Marsella, diu: “A Marsella els àrabs fan por. A més, el que m’agrada a mi són els “Emos” [nois o noies amb cabells llargs i pircings]”. “Jo, àrabs i franceses, però més aviat àrabs. Amb la francesa, al principi, tot va bé, però després te n’afartes. Mentre que amb una àrab, no és el mateix. La francesa, després d’una setmana, ja et vol presentar els seus pares; amb l’àrab no corres aquest risc”, segons Farid. “He tingut un nòvio cors durant tres anys. Menjava com ell, bevia com ell, parlava com ell...excepte amb el porc, perquè jo faig el hallal”, segons Salima. Ningú del seu grup menja porc. Tots beuen alcohol, fumen tabac i segueixen el Ramadà. “Per què no ho hauria de fer?”, es pregunta Nadia. Forma part de la meva religió. Els meus pares no m’hi han obligat mai, però ho fa l’ambient, tothom ho fa al barri”. Quant al beure, és top secret. “Si els meus pares ho sabessin, m’esborrarien directament del llibre de família!”.Els pares maten el temps en un dels dos salons mentre els joves s’expliquen les seves històries. El pare de la Nadia porta assegut a taula dues hores davant d’un cafè. Discuteix amb en Misbah, originari de la mateixa ciutat que ell, Khenifra, entre Meknes i Marraqueix. “El senyor Mora, l’enviat de «Charbonnages de France» ens va contractar a tots dos. Del Marroc directament al fons de les mines de Lorraine. Al principi cobràvem 1.500 francs cada mes, mentre que al Marroc només en guanyàvem màxim 1.000. Quan vaig marxar tenia la idea de tornar al Marroc amb la jubilació. Però ara que estic jubilat és impossible marxar, perquè els meus fills encara van a l’escola”. “Em quedaré igualment a França”, riu el pare de la Nadia quan se li pregunta què farà quan l’últim fill marxi de casa. “Els meus fills hi viuen. Si marxés al Marroc, pensaria en ells constantment”. La seva dona i la d’en Misbah, vestides amb xil·labes blau cel i amb fulards blancs, comparteixen la taula del costat. Parlen francès amb dificultats, malgrat trenta anys de presència a França. “Són felices de viure a Berhen-lès-Forbach?”. Els dos homes riuen, amb els ulls plegats, sense respondre.Per la tarda fa calor. Apareixen unes illes de cop i volta ben a prop. Són les Illes Balears. Els cambrers del restaurant enrotllen unes cigarretes al darrere del pont inferior. En Mohamed, de cabells negres encrespats i ulls de color verd ametlla, treballa al Marrakech Express des de fa tres anys. Ha vist desfilar desenes de milers de MRE en tots dos sentits. “S’assenyala als marroquins de l’estranger dels dos costats; al país d’acollida perquè estan considerats immigrants. I al Marroc se’ls tracta com «Zmigris», que també vol dir immigrants, quan hi van de vacances”. “Van de vacances amb el seu cotxe bonic per fardar, fent creure que viuen amb 5.000 euros al mes. Però els marroquins saben que ja els agradaria a ells, que fos així”, afegeix el seu company. Mohamed continua: “Els francesos van venir a buidar l’Àfrica de les seves riqueses i ara, als immigrants que van a treballar honestament, els diuen que no hi tenen res a fer, a França. I ells, què hi havia de fer, a l’Àfrica?Mohamed ha crescut a la platja de Mohammedia. “El meu pare és un barbut, la meva germana va tota tapada, i jo, que bevia a casa! Hauria hagut de marxar...”. Però això no l’impedeix de ser un musulmà convençut i de denunciar la visió negativa de l’islam que corre per occident. “Els mitjans de comunicació, i en particular els lobbys jueus, són responsables d’aquesta mala imatge. Estic en contra de matar innocents en nom de l’islam, però pel que fa al World Trade Center, es diu que hi havia milers de jueus que hi treballaven i, casualment, cap d’ells estava present el dia de l’atemptat...” (3).La policia francesa ha fet pujar dos homes d’incògnit entre la multitud. Se’ls coneix com a “deportats”, tal com els anomena el personal del vaixell (4). “El Ministeri de l’interior ha signat un acord amb la Comanav. Una cabina de dues persones està reservada permanentment als deportats de frontera. Són dues cabines reservades per a dones, a bord del Marrakech”, explica Grégory (un agent d’Euromer, l’agència de viatges emissora de la majoria dels bitllets), present a l’embarcament. En quina cabina es troben aquests dos homes? “No us ho vull dir, però no estan tancats. Tenen el dret de circular lliurament”, respon el comissari de bord, visiblement molest per aquest tema. Cap policia francès els acompanya.Grégory afirma que “al Marrakech hi viatgen tancats en les seves cabines, perquè un d’ells va saltar al mar a tres quilòmetres de la costa fa dos anys. El van poder repescar, però es van haver de parar les màquines i el vaixell va patir un enorme retard”. Quan se li pregunta d’on ve la incomoditat del comissari, respon: “Tenen una mica de vergonya de participar en aquestes expulsions de compatriotes. I aquestes cabines es facturen en la seva totalitat a l’Estat francès”. Una onada imprevista sacseja el vaixell en el moment d’anar a sopar. El personal vacil·la de costat a costat i distribueix petites bosses de paper.Dijous a mitjanit la sala “Medina” està a vessar. Un home toca el violí repenjat en una petita estrada i canta aires de chaâbi amb un micròfon que ressona. Al seu costat, un home amb costums d’orquestra oriental toca les tecles d’un sintetitzador. El pare de la Naima hi és, s’acomoda, vestit amb una super xil·laba amb reflexos castanys daurats. “A França no gosaria sortir vestit així al carrer. Quan estic a França faig com els francesos. Però aquí al vaixell ja és una mica com el Marroc”. Els joves, decebuts per la falta d’ambient de la discoteca “Kasbah”, s’hi afegeixen per escoltar la música “dels vells”. Un home ebri balla a la pista amb moviments desenfrenats, atraïent algunes dones entretingudes al seu voltant. Els espectadors somriuen. “M’agradaria que incloéssiu això en el vostre diari: quan vaig arribar a França, les màquines encara eren de vapor, a les fàbriques, a Citroen, a Simca; l’oli bullint esquitxava per tot arreu. Qui les feia funcionar? Únicament els estrangers. Passava el mateix a la construcció de ponts i autopistes. I avui en dia que tot està modernitzat, després d’haver entregat a França tota la força de la nostra joventut, ja no volen saber res de nosaltres! Diuen que venim a treure’ls el seu pa. Quines paraules més insuportables...”, demana el pare de la Naima abans d’anar a dormir.Divendres, 6 de juliol, a les deu del matí (hora marroquina). Es visualitza finalment Tànger al fons, al cap de quaranta-una hores i un mar una mica mogut. El vent fueteja el vaixell a penes sobrepassat el penyal de Gibraltar. Costa d’adonar-se que aquí comença la primera riba de l’Àfrica. Tànger està a la vora. Un immens minaret quadrat domina la ciutat, superb, al centre del paisatge. Les cases blanques de la Kasbah i de la Medina rodolen, a la dreta, en cascada cap a la riba. A l’esquerra, immobles moderns sorgits en menys d’una dècada anuncien canvis imminents al llarg de la platja. El nou port, immens, acollirà els primers vaixells mercants en menys d’un any. És també allà, a 40 quilòmetres de Tànger, on el Marrakech Express hi anclarà. Zineb, professora d’economia a Toulouse, fa una mirada sobre els àrids pujols dels contraforts del Rif, abans d’anar a recuperar el seu cotxe. “L’avantatge del vaixell respecte l’avió és que permet una aclimatació progressiva. Cadascú renega suaument dels seus origens”.
dimarts, 4 de setembre del 2007
A les armes!
Autor: Maurice Lemoine
Font: Le Monde diplomatique
.
Pluja d'armes nord-americanes al Pròxim Orient! Segons que va precisar el passat 2 d’agost la secretària d’Estat Condolezza Rice, els lliuraments armamentístics ascendiran fins als 46.000 milions d'euros en els deu pròxims anys. Beneficiaris: l'Aràbia Saudita, Egipte, Kuwait, Bahrain, Qatar, Oman i els Emirats Àrabs Units, aliats de George W. Bush a la regió. Que el subministrament de material sensible a l'Aràbia Saudita inquieta Israel? El 15 d'agost Washington augmentava gairebé una quarta part l'ajuda militar nord-americana a Tel Aviv; és a dir, que arribarà a 30.000 milions de dòlars en deu anys (1). I per acabar d’adobar-ho, esdevindrà un major benefici per al "triangle d'acer" –Boeing, Lockheed Martin, Raytheon– que, sens dubte, es retroalimentaran en el finançament de la propera campanya electoral.Una resolució de l’Assemblea general de l’ONU el 7 de desembre de 2006 adoptada per 153 Estats autoritzava la preparació d'un tractat sobre el control de les transferències armamentístiques anomenades convencionals, fins aleshores sense normatives internacionals. Vint-i-quatre països s'hi van abstenir, entre els quals la Xina, Rússia, l'Índia, l'Iran, Israel i el Pakistan. Només un Estat hi va votar en contra: els Estats Units. El Consell de la Unió Europea va votar a favor d’aquesta resolució.Gairebé paral•lelament, París signava amb Trípoli importants contractes: 168 milions d'euros per la compra per a Líbia de míssils antitancs Milan (que equipen ja les forces armades de quaranta-un països) adquirides a MBDA (2); 128 milions d'euros per a un sistema Tetra de ràdio comunicació a EADS. "Què se'm retraurà?” s'indignava el president Nicolas Sarkozy. “De signar contractes? De fer treballar les empreses franceses?" (3). No se l’acusa forçosament d’això, però sí de l'opacitat en la qual es desenvolupa aquest comerç mortífer i en què la representació nacional no hi té cabuda. I també pel manteniment d'una perillosa dinàmica de guerra... França hauria de vendre armes a l’estranger per un valor superior als 6.000 milions d'euros (en front els 3,38 mil milions el 2004), declarava el 18 de setembre de 2006 un portaveu de la Delegació General per a l'Armament.Els membres de la Unió Europea estan, en principi, obligats a respectar un Codi de conducta que els prohibeix alimentar conflictes existents. Però per raons de guanys de productivitat, poques armes modernes es fabriquen només en un indret. Així, les empreses europees –com EADS– i nord-americanes proveeixen materials i tecnologia per al desenvolupament per al nou helicòpter de combat xinès Z-10, sense saber quina serà la política d'exportació de Pequín –que ja ha subministrat aparells militars al Sudan (4).El negoci piròman dels Estats Units al Pròxim Orient provoca la reacció de Síria i de l'Iran, que sempre podran anar a buscar la complicitat de la Xina o Rússia. Níger s'inquieta pels "regals" de França a Líbia –que reivindica des de fa mesos 30.000 quilòmetres quadrats de territori nigerià rics en petroli i urani. Israel, particularment aviciat per la Casa Blanca, ja no es conforma amb importar: ha esdevingut el primer proveïdor d'armes a Colòmbia. Aquest fet preocupa Caracas, afegit a l'hostilitat de Washington, que mira cap a Moscou per tal de modernitzar el seu armament.Però emergeixen d’altres venedors: l'Índia, Corea del Sud, Sud-àfrica... Mai com ara aquest sector no havia estat tan pròsper. Les despeses per a aquest tipus de materials havien arribat al rècord sense precedents de 1.058,9 mil milions de dòlars a finals del 2006 (5).La "moral" d'aquesta història? No n'hi ha, evidentment. Ah! Bé, sí, potser que el Pentàgon ha perdut el rastre de 110.000 fusells d'assalt Kalaixnikov i 80.000 pistoles (sense parlar dels 115.000 cascos i de les 135.000 armilles antibales) ofertes al govern iraquià el 2004 i 2005 (6). No és impossible que aquestes armes hagin caigut en mans dels insurgents i que no serveixen per atacar els militars... nord-americans.Nota: (1) AFP, 16 d’agost de 2007.(2) Controlat per EADS (37,5%), l'italiana Finmeccanica (25%) i la britànica BAE Systems (37,5%).(3) AFP, 5 d’agost de 2007.(4) Campanya "Controleu les armes", iniciativa conjunta d’Amnistia Internacional, Oxfam International i de la Xarxa d'Acció Internacional sobre les Armes Lleugeres (RAIAL). http://fra.controlarms.org/pages/index-fra(5) Ibidem.(6) The Washington Post, 6 d’agost de 2007.
Subscriure's a:
Missatges (Atom)